miércoles, 25 de noviembre de 2015

“Nunca tomes decisiones en momentos de odio y dolor”


Una pareja de recién casados eran muy pobres y vivían de los favores de las gentes de un pequeño pueblo. Un día el marido le hizo la siguiente propuesta a su esposa:

"Querida voy a irme de nuestra casa por un tiempo, buscaré un empleo y trabajaré hasta que haya ganado el suficiente dinero como para regresar y poder darte una vida más cómoda y digna. 

No sé cuanto tiempo voy a estar lejos de ti, solo te pido una cosa, que me esperes y me seas fiel. Por mi parte, yo prometo serte fiel.

Así, que el joven caminó varios días, hasta que al fin encontró un hacendado que estaba necesitando un ayudante para su hacienda. El joven se ofreció para trabajar y fue aceptado.
Pero decidió hacer un pacto con su jefe:

"Déjeme trabajar por un tiempo y cuando crea que es tiempo de irme, usted me liberará de mis obligaciones. Yo no quiero recibir mi salario, quiero que lo ingrese en una cuenta de ahorro hasta el día en que me vaya. Entonces en ese momento usted me dará el dinero que yo haya ganado".

Se pusieron de acuerdo y aquel joven trabajo durante veinte años, sin vacaciones, ni descanso.
Transcurrido ese tiempo se acerco a su patrón y le dijo:

"Jefe, ya es hora de regresar a mi casa, quiero que me entregue mis ahorros, saldré mañana muy temprano".

El patrón estuvo de acuerdo, pero antes de cumplir con su parte del pacto, le hizo una propuesta:

"Yo puedo darte tu dinero y tú te vas, o puedo darte tres consejos y no te doy el dinero y te vas. 
Si yo te doy el dinero, no te doy los consejos y viceversa. Vete a tu cuarto, piénsalo y después me das la respuesta".

El pensó durante dos días, con muchas dudas porque se trataba de mucho dinero, pero como respetaba a su patrón y lo consideraba un gran sabio y sabía que lo amaba como a su propio hijo, finalmente no dudo y le dijo: "Quiero los tres consejos"

El patrón le recordó: "Si te doy los consejos, no te doy el dinero.". Si, si, lo sé, pero quiero los consejos.

El patrón entonces le aconsejó:

1. “Nunca tomes atajos en tu vida”. Los caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.

2. “Nunca seas curioso de aquello que represente el mal”. La curiosidad por el mal puede ser fatal.

3. “Nunca tomes decisiones en momentos de odio y dolor”. Puede que te arrepientas toda la vida.

Después de darle los consejos el patrón le dijo al joven:
"Aquí tienes tres panes”, dos para comer durante el viaje y el tercero es para comerlo con tu esposa cuando llegues a tu casa.

Después de veinte años fuera de su casa, el hombre comenzó el largo recorrido para regresar con su familia.

Cuando había realizado el primer día de viaje, encontró una persona después de saludarlo le preguntó a dónde iba. El le respondió: "Voy a un pueblecito muy distante que queda a más de veinte días de caminata por este camino".

El hombre le dijo entonces: "Este camino es muy largo, yo conozco un atajo con el cual llegaras en pocos días". 

El se puso contento y comenzó a caminar por el atajo, pero de pronto se acordó del primer consejo: 

“Nunca tomes atajos en tu vida”. Caminos más cortos y desconocidos te pueden costar la vida.

Entonces salió de aquel atajo y volvió a seguir su camino. 

Dos días después se enteró que otros viajeros que habían tomado el atajo habían sido asaltados, golpeados y les robaron todo lo que tenían. Ese atajo conducía a una emboscada.

Después de algunos días de viaje, ya muy cansado, encontró un pequeño hotel y pensó en pasar allí la noche. Era ya muy tarde y al llamar una mujer le abrió la puerta y le atendió. Después de tomar un baño se acostó a dormir. Pero de madrugada se despertó asustado al escuchar un grito aterrador.

Se dirigió hasta la puerta para ir al lugar de donde procedía el grito, pero cuando estaba abriendo la puerta, se acordó del segundo consejo: 

“Nunca seas curioso de aquello que represente el mal”. La curiosidad por el mal puede ser fatal.

Así que regresó y se acostó a dormir. 

Al amanecer, después de desayunar, el dueño de la posada le pregunto si no había escuchado un grito y él le contesto que sí lo había escuchado. El dueño le preguntó si no había sentido curiosidad y él le contesto que no. A lo que el dueño les respondió: "Usted ha tenido suerte en salir vivo de aquí, pues en las noches nos acecha una mujer con crisis de locura, que grita horriblemente y cuando el huésped sale a enterarse de lo qué está pasando, lo mata y luego desaparece".

El joven siguió su larga jornada, ansioso por llegar a su casa.

Después de muchos días y noches de caminata, cuando ya atardecía, vio entre los árboles el humo que salía de la chimenea de su pequeña casa. Se acercó y vio entre los arbustos la silueta de su esposa. 

Aunque estaba anocheciendo, se dio cuenta de que ella no estaba sola. Se acerco un poco más y vio que ella tenía sobre su regazo la cabeza de un hombre al que acariciaba los cabellos.

Cuando vio aquella escena, su corazón se lleno de odio y amargura y decidió correr al encuentro de los dos y matarlos sin piedad. Respiro profundo, apresuró sus pasos, cuando de pronto recordó el tercer consejo: 

“Nunca tomes decisiones en momentos de odio y dolor”. Puede que te arrepientas toda la vida.

Entonces se paro y reflexionó, decidió dormir ahí mismo aquella noche y al día siguiente tomar una decisión. 

Después de haber descansado, decidió volver con su patrón, pero antes quería decirle a su esposa que él siempre le había sido fiel.

Se dirigió a la casa. Cuando su esposa abrió la puerta y lo reconoció, lo abrazó fuertemente, pero él con lágrimas en los ojos, le reprochó que no le hubiera sido fiel y que lo hubiera traicionado con otro hombre.

Ella sorprendida le respondió: "Yo jamás te traicione, te fui fiel durante todos estos veinte años". 

Y entonces, le preguntó: "¿quién es ese hombre que acariciabas ayer por la tarde?".

Y ella le contestó: "Aquel hombre es nuestro hijo. Cuando te fuiste, descubrí que estaba embarazada". 

Entonces el marido entró, abrazó a su hijo y les contó toda su historia, mientras la esposa preparaba la cena. 

Finalmente se sentaron a comer el último pan, tal como le había encargado el patrón. 

Después de dar gracias por los alimentos, partió el pan y al abrirlo, se encontró con todo el dinero que había ganado durante los veinte años que trabajo para su patrón.

MUCHAS VECES CREEMOS QUE LOS" ATAJOS " NOS AYUDAN A LLEGAR MAS RÁPIDO, LO QUE NO SIEMPRE ES VERDAD...... MUCHAS VECES SOMOS CURIOSOS, QUEREMOS SABER DE COSAS QUE NI NOS DAN RESPETO Y NO NOS TRAEN NADA BUENO... OTRAS VECES REACCIONAMOS MOVIDOS POR EL IMPULSO, EN MOMENTOS DE RABIA, Y DESPUÉS NOS ARREPENTIMOS.....

martes, 24 de noviembre de 2015

CUÁNDO MUERES NO TE LLEVAS NADA MATERIAL


Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el co­razón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños.

Sí, coincidieron todos que era el corazón joven más hermoso que hubieran visto.
Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acercó y dijo: "¿Por qué dices eso, si tu corazón no es ni aproximadamente tan hermoso como el mío?". 

Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reem­plazados por otros que no en­cajaban perfectamente en el lu­gar, pues se veían bordes y aris­tas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se so­brecogió.

-¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?, pen­saron ...

El joven contempló el cora­zón del anciano y al ver su esta­do desgarbado, se echó a reír.
"Debes estar bromeando", dijo. "Compara tu corazón con el mío..., el mío es perfecto, en cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."

"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo JAMÁS me involucraría con­tigo... Mira, cada cicatriz repre­senta una persona a la cual en­tregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entre­gárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lu­gar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me ale­gro, porque al poseerlos me re­cuerdan el amor que hemos compartido".

"Hubo oportunidades en las cuales entregué un trozo  de mi corazón a alguien, pero esa persona NO me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí que­daron los huecos".

"DAR AMOR ES ARRIESGARSE, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, ME RECUERDAN QUE LOS SIGO AMANDO Y ALIMENTAN LA ESPERAN­ZA, QUE ALGÚN DÍA -tal vez- REGRESEN Y LLENEN EL VACÍO QUE HAN DEJA­DO EN MI CORAZÓN".

"¿Comprendes ahora lo que es VERDADERAMENTE her­moso?".

El joven permaneció en silen­cio, lágrimas corrían por sus mejillas.

Se acercó al anciano, arran­có un trozo de su hermoso y jo­ven corazón y se lo ofreció. 

El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo  y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

¡Desde aquí puedo ver lo HERMOSO que es TU CORA­ZÓN!

¡Que tengas un lindo día! ¡El más HERMOSO!
Recibe TU un pedazo de MI CORAZÓN...

Con mi cariño de siempre. ¡Verdaderamente vales mucho para mí!

"Usa el corazón y llenarás tu alma de alegrías.

CUÁNDO MUERES NO TE LLEVAS NADA MATERIAL

"Lo único que tendrás... es tu alma...
la que llenaste de alegrías ...o tristezas,
...y sólo eso te llevarás".

Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo"El Profesionista Desempleado



Un profesional desempleado despertó una mañana y revisó su bolsillo. Todo lo que le quedaba eran $10. Decidió utilizarlos para comprar comida y esperar así la hora de morir, ya que era demasiado orgulloso como para pedir limosna.

Estaba tan frustrado por no encontrar empleo y no tenía a nadie disponible para ayudarle.

Compró su comida y en cuanto se sentó a comer, un anciano y dos pequeños niños se le acercaron y le pidieron que les diera comida, ya que no habían comido en casi una semana.

El profesionista los miró. Estaban tan flacos que se les notaban los huesos. Sus ojos se les habían hundido. Con el último pedazo de compasión que le quedaba, les dio su comida.

El anciano y los niños oraron para que Dios le diera bendiciones y prosperidad, y le dieron una moneda muy antigua. El joven profesionista les dijo "ustedes necesitan esa oración más que yo".

Sin dinero, sin empleo y sin comida, el joven fue debajo de un puente a descansar y esperar la hora de su muerte.

Estaba a punto de quedarse dormido, cuando vio un viejo periódico en el suelo. Lo levantó, y de repente leyó un anuncio para los que tuvieran monedas antiguas, las llevaran a cierta dirección.

Decidió ir a ese lugar con la moneda Antigua que el anciano le dio. Al llegar al lugar, le dio la moneda al propietario del lugar. El propietario gritó, sacó un gran libro y le mostró al joven graduado una foto.

Era la misma moneda, cuyo valor era de 3 millones de dólares. El joven graduado estaba muy emocionado mientras el propietario le dio una ficha bancaria por los 3 millones. El joven cobró el dinero y se fue en búsqueda del anciano y los niños.

Para cuando llegó a donde los dejó comiendo, ya no estaban. Le preguntó al dueño de una cantina cercana si los conocía. El dueño le dijo que no los conocía, pero que le habían dejado una nota. Rápidamente abrió la nota pensando que averiguaría donde encontrarlos.

Esto era lo que la nota decía: "Nos diste todo lo que tenías, y te hemos recompensado con la moneda, firma: Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo". 1 Reyes 17:10-16; Mateo 11:28-30.

ESTÁS CONTRATADO! (bella reflexión)


Un joven fue a solicitar un puesto importante en una empresa grande. Pasó la entrevista inicial e iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio su CV, era excelente. Y le preguntó: " 
-¿Recibió alguna beca en la escuela?" el joven respondió "no".
-"¿Fue tu padre quien pagó tus estudios? "
-" Si."-respondió.
-"¿Dónde trabaja tu padre? "
-"Mi padre hace trabajos de herreria."
El director pidió al joven que le mostrara sus manos .
El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.
-"¿Alguna vez has ayudado a tu padre en su trabajo? "
-"Nunca, mis padres siempre quisieron que estudiara y leyera más libros. Además, él puede hacer esas tareas mejor que yo.
El director dijo:
-"Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu padre, y luego ven a verme mañana por la mañana."

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta.
Cuando regresó a su casa le pidió a su padre que le permitiera lavar sus manos.
Su padre se sintió extraño, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo. El joven lavó las manos poco a poco. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su padre estaban arrugadas y tenían tantas cicatrices. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su piel se estremeció cuando él la tocó.
Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que trabajaban todos los días para poder pagar su estudio. Los moretones en las manos eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.
Después de limpiar las manos de su padre, el joven se puso en silencio a ordenar y limpiar el taller. Esa noche, padre e hijo hablaron durante un largo tiempo.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.
El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: -"¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"
El joven respondió: -"lavé las manos de mi padre y también terminé de asear y acomodar su taller"
-"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mis padres, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi padre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.

El director dijo: "Esto es lo que yo busco en mi gente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".

Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres.

Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?
Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de computación, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás lavando el piso o pintando una pared, por favor que también él lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven.
Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas.


Esto nos enseña que Dios siempre está dispuesto a ayu­darnos


Hace unos años a un trabaja­dor se le presentó una oportuni­dad de mejor empleo y por ello emigró con su familia desde New York hasta Australia.

En la familia de este hombre, había un joven muy apuesto, su hijo, quien tenía aspiraciones de convertirse en un famoso trape­cista de algún circo o ser un gran actor.

Este joven, mientras espera­ba que llegara su oportunidad con algún circo o incluso como ayudante de cualquier escenario, trabajaba en los embarcaderos locales, que bordeaban los peo­res sectores de la ciudad.

Caminando a casa, una tarde, este joven fue atacado por cin­co delincuentes que querían ro­barle. En lugar de simplemente darles el dinero que traía, el jo­ven se resistió. Sin embargo, los cinco maleantes lo sometieron con facilidad y procedieron a golpearlo salvajemente. Con sus botas y manoplas de acero gol­pearon su rostro y todo su cuer­po, dejándolo al borde de la muerte.

Cuando la policía lo encon­tró tirado en el camino, asumie­ron que ya estaba muerto y llamaron a la camioneta de la morgue. En el trayecto hacia la morgue uno de los policías lo escuchó aspirar roncamente bus­cando aire y de inmediato lo trasladaron a la unidad de emer­gencia del hospital.

Cuando fue colocado en una de las camillas, una de las en­fermeras mencionó con horror que este joven ya no tenía ros­tro. Sus ojos habían sido golpea­dos terriblemente, su cráneo, sus piernas y sus brazos estaban fracturados, su nariz estaba, li­teralmente, colgando de su cara, todos sus dientes habían des­aparecido y los huesos de su mandíbula fueron separados de la estructura del cráneo.

Aunque salvó su vida, pasó un año en el hospital. Cuando fi­nalmente salió del hospital, su cuerpo, a pesar de que había curado, tenía un rostro que pro­ducía rechazo ante los que se le cruzaban. Ya no era aquel jo­ven apuesto que todos habían admirado.

Cuando el joven empezó a buscar trabajo fue rechazado repetidamente en todos lados, debido al aspecto repulsivo de su apariencia. Un posible empleador le sugirió que se uniera al circo bajo el nombre de "El Hombre sin Rostro". El tuvo que hacer esto por un tiempo. Aun así, seguía siendo rechaza­do y casi nadie quería acercarse o acompañarle. Tuvo pensa­mientos suicidas. La situación no cambió por cinco años.

Un día, este joven pasó fren­te a una iglesia y buscando algo de paz, entró. Después de escu­char sus lamentos un sacerdote se le acerca.

Éste sacerdote sintió mucha lástima por él y lo llevó hasta la rectoría donde hablaron por lar­go tiempo. El sacerdote se im­presionó tanto con este joven que le dijo que haría todo lo que es­tuviera a su alcance para ayudar a restaurarle el rostro, su digni­dad y su vida, siempre y cuando el joven prometiera convertirse en un católico ejemplar y que confiara que la piedad de Dios lo liberaría de ese tormento. El joven asistió, desde entonces, cada día a los servicios religio­sos donde le agradecía a Dios por salvarle la vida y le pedía, tan sólo, que le diera paz mental y la gracia para convertirse en el mejor hombre que él pudiera llegar a ser a los ojos de Dios. 

El sacerdote, a través de sus contactos personales, consiguió los servicios del mejor cirujano plástico en Australia. No habría costo alguno para el joven, de­bido a que el doctor era un gran amigo del sacerdote. El doctor también se impresionó tanto por el joven, quien miraba ahora a la vida con tanta alegría, espe­ranza y amor a pesar de la ho­rrible experiencia que había su­frido.

La cirugía fue todo un éxito. Se le hizo también el mejor tra­bajo de reconstrucción dental.

Este joven se convirtió en todo lo que le prometió a Dios que sería. También fue bende­cido abundantemente con una hermosa y maravillosa esposa y muchos hijos. Además alcanzó un éxito impresionante en una carrera en la que sin duda hubie­se sido el último en encontrar éxito si no hubiese sido por la Gracia de Dios y el amor de las personas que se preocupaban por él.

Esta experiencia él la hizo pública. Este joven es MEL GIBSON y su vida ha servido de inspiración para la película "El hombre sin rostro", que él mis­mo produjo. Es una persona de admirar por nosotros como un hombre temeroso de Dios y un ejemplo del verdadero valor de un hombre.

Esto nos enseña que Dios siempre está dispuesto a ayu­darnos en las pruebas y en las situaciones más difíciles. El siempre se encuentra allí para fortalecernos en cada lugar, en cada persona que encontramos en nuestro camino, por eso cada día hay que orar, ya que al final de cada sendero espinoso encontraremos nuestra recom­pensa más grande, que será el de reconocer la obra y el Rostro de Dios ...


No se Valora lo que se tiene...


Cuando llegué a casa esa noche, mientras mi esposa me servía la cena, le tomé su mano y le dije, tengo algo que decirte… Ella se sentó y comió callada… La observé y vi el dolor en sus ojos… De pronto, no sabía cómo abrir mi boca, pero tenía que decirle lo que estaba pensando: “quiero el divorcio”… 



Ella no parecía estar disgustada por mis palabras y me preguntó suavemente: por qué? Esa noche no hablamos, y ella lloraba… Yo sabía que ella quería saber que estaba pasando con nuestro matrimonio, pero no pude contestarle… Sucedió que ella había perdido mi corazón a causa de otra mujer llamada Juana. Yo ya no amaba a mi esposa… Solamente le tenía lástima! 




Con un gran sentido de culpabilidad, escribí un acuerdo de divorcio y en este acuerdo ella se quedaba con la casa, el carro y el 30% de nuestro negocio. Ella miró el acuerdo y lo rompió en pedazos! Ella pasó 10 años de su vida conmigo y éramos como extraños! Yo le tenía lástima, por todo su tiempo perdido, su energía, pero ya no podía cambiar, … Yo amaba a Juana ! 




De pronto empezó a gritar y a llorar, como para desahogarse … La idea del divorcio ahora era aún más clara para mí…El próximo día llegué a casa y la encontré escribiendo en la mesa… No cené y me fui a dormir, estaba muy cansado de haber pasado el día con Juana. Cuando desperté, todavía estaba mi esposa escribiendo en la mesa. No me importó, me viré y seguí durmiendo.

Por la mañana, mi esposa me presentó sus condiciones para el divorcio: no quería nada de mí, pero necesitaba un mes de aviso antes del divorcio… Me pedía en el divorcio que por un mes tendríamos que vivir como si nada hubiera pasado y llevarnos normal… Su razón era simple: nuestro hijo tenía todo ese mes exámenes y no quería molestarlo con nuestro matrimonio quebrantado…



Yo estuve de acuerdo, pero ella tenía otra petición: que me acordara cuando yo la cargue a nuestro cuarto el día que nos casamos… Me pidió que, por ese mes, todos los días la cargara del cuarto hasta la puerta de salida de la casa ! Pensé que se estaba volviendo loca… Pero para que la fiesta fuera en paz, acepté. Le conté a Juana lo que mi esposa me había pedido y Juana se reía en voz alta mientras decía que era absurda, que no importaba que truco usara mi esposa, tendría que darle la cara al divorcio…

Mi esposa y yo no teníamos contacto físico desde que expresé mis intensiones de divorcio, así que cuando la cargué el primer día, hasta la puerta del frente, los dos nos sentimos mal…Nuestro hijo caminaba detrás aplaudiéndonos y diciendo: papá está cargando a mi mami en sus brazos!

Sus palabras me dolieron mucho. Caminé los 10 metros con mi esposa en mis brazos. Ella cerró los ojos, y me dijo, en voz baja: no le digas a nuestro hijo del divorcio, por favor. Asentí con el cabeza, un poco disgustado, y la bajé cuando llegué a la puerta. Ella se fue a esperar el transporte para ir al trabajo. Yo manejé solo al trabajo…

El segundo día, los dos estábamos más relajados, ella se apoyó en mi pecho y pude sentir su fragancia en su blusa… Me di cuenta que hacía tiempo que no la miraba detenidamente. Me di cuenta que ya no era tan joven, tenía algunas arrugas, algunas canas… Era notable el daño de nuestro matrimonio! Por un momento pensé y me pregunté: que fue lo que le hice?

El cuarto día, la cargué, sentí que la intimidad estaba regresando entre ambos. Esta era la mujer que me dio 10 años de su vida, de su juventud… En el quinto y sexto día, seguía creciendo nuestra intimidad, no le dije nada a Juana al respecto. Cada día era más fácil cargar a mi esposa y el mes se iba corriendo… Pensé q me estaba acostumbrando a cargarla, y que tal vez era por eso que se me hacía cada vez menos notable el cargar el peso de su cuerpo.

Una mañana ella estaba mirando que ponerse, se había probado muchos vestidos, pero no le servían! Quejándose dijo: mis vestidos se han puesto grandes y fue ahí que me di cuenta que estaba muy delgada! Y era esa en realidad la razón por la que yo ya no sentía su peso al cargarla. De pronto me di cuenta que se había enterrado mucho en el dolor y la amargura, siin darme cuenta, le toque el cabello…

Nuestro hijo entró al cuarto y dijo: papá llegó el momento de que cargues a mamá hasta la puerta. Para mi hijo, ver a su padre, día tras día, cargar a su mamá hasta la puerta, se había convertido en una parte esencial de su vida… Mi esposa lo abrazó y yo viré mi cara . Sentí un gran temor que cambiaría mi forma de pensar sobre el divorcio…

Ya cargar a mi esposa en mis brazos hasta la puerta, se sentía igual que el primer día, el día de nuestra boda… Ella acariciaba mi cuello natural y suavemente … Yo la abrazaba fuertemente, igual que nuestra noche de bodas… La abracé y no me moví, pero la sentí tan livianita y delgada que me dio tristeza.

El último día igual la abracé y no quería moverme, le dije: no me di cuenta que ya no teníamos intimidad… Mi hijo iba para la escuela y yo manejé para la oficina. Salí del carro, sin cerrar la puerta, subí la escalera, Juana me abrió la puerta, y le dije: discúlpame, lo siento, no quiero divorciarme de mi esposa… Juana me miró, me preguntó si yo tenía fiebre?! Y le dije: mi esposa y yo nos amamos, solo que entramos en rutina y estábamos aburridos… Hasta ahora, no valoramos los detalles de nuestra vida, pero desde que empecé a cargarla nuevamente, todos los días, del cuarto a la puerta, me doy cuenta que debo cargarla por el resto de nuestras vidas… Hasta la muerte!!!
Juana empezó a llorar, me dio una bofetada y tiró la puerta…Bajé las escaleras, me monté en el auto, llegué a la floristería y le compre flores a mi esposa… La joven en la floristería me preguntó: q le escribo en la tarjeta, Sr. ? “te cargaré todas las mañanas, ¡hasta que la muerte nos separe!” -le dije.

Llegué a mi casa, con flores en las manos y una sonrisa, solo para ella… Corrí y subí las escaleras, entré en la habitación… Y encontré a mi esposa muerta!!!

Mi esposa estaba batallando con la terrible enfermedad del cáncer y yo, estaba tan ocupado con Juana, que no me di cuenta… Mi esposa sabía que se estaba muriendo y por eso me pidió un mes de aviso antes del divorcio, para que a nuestro hijo no le quedara un mal recuerdo de un divorcio, … Para que no tuviera una reacción negativa !!! Para que, por lo menos a mi hijo, le quedara grabado en sus ojos y sus recuerdos, que su padre era un hombre maravilloso, un esposo que amaba a su esposa!!!

Estos pequeños detalles son lo que importa en la vida, en una relación, … No la casa, el carro, el dinero en el banco, … Esto solo parece crear un ambiente que crees podría llevarte a la felicidad, pero en realidad : no es así !!! Trata de mantener tu matrimonio feliz… Recuerda siempre el primer día de esa linda historia…Comparte esto en tu muro, quizás estés salvando un matrimonio…

No sabemos realmente ni valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. No pierdas la oportunidad de decirle a tu pareja cuanto la quieres. Cuida cada detalle, por mínimo que sea, el amor es para vivirlo en compañía.

Si prometiste amarla una vez, cuida de cumplir esa promesa, un corazón enamorado se marchita cuando el otro desaparece.